Los cielos están tristes en Pekín. Aquí en Tambov tomamos un café, Y desde nuestra fábrica en Tambov queremos escribir A ustedes, que tantos riesgos desean afrontar. Negáronse a firmar aquel tratado Y el mundo ha de sufrir... todos los pueblos1. Hicieron evidente, distorsionando todo, Que quieren compartir su suerte con De Gaulle. Atesoramos cada día que pasa. Mas si a la antigüedad volvemos un segundo, Dieron ustedes la polvora a este mundo Y también construyeron la Muralla China. Sabemos que tienen gente suficiente Para perder trescientos millones en combate2 Pero sabemos que el propio Camarada Mao Por Dios, prefiere seguir siendo un ser viviente. Cuando su dieta era de arroz y agua, Manifestaban su internacionalismo. Mientras participaban del pan ruso Es de dudar que hablaran de revisionismo. ¿Temen ustedes de Bonn una revancha? ¿La amenaza de Washington a temblar los echa? ¿Pero no es cierto que alguien declaró en la ONU Que estamos listos a enviarlos al infierno? No necesitan misiles ni bombas. No alimenten las llamas de la guerra. Deben recordar Que, si sentimos la necesidad, podemos Dar a aquéllos un golpe nuclear. Si sienten comezón por hacer algo bueno, Tienen mucho que hacer en su propio terreno. Maten las moscas; exterminen el gorrión fatal; Y también, por favor, ¡reduzcan su índice natal! Nuestra forma de vida nosotros podemos decidirla. Sugerimos a ustedes dejar esos asuntos, Tal como pide el CC en su carta especial3, Pues en ello estamos de acuerdo todos juntos.
1 Probablemente se hace referencia al Tratado de No Proliferación Nuclear de 1968, el cual se abstuvieron de firmar la República Popular China y Francia.
2 Se alude aquí a la bravata de Mao en el sentido de que la República Popular China podría perder a 300 millones de personas y seguir siendo una gran potencia.
3 No se sabe exactamente a qué documento del Comité Central se hace alusión en este caso, pero se trata obviamente de una respuesta a las críticas chinas.
 
© ?. Traducción, 1970